Guardada en mi corazón llevo en estas horas la dura tarea de la aceptación.
No entiendo la ausencia de palabras que no es silencio.Pero acepto la libertad de elección de quien no soy yo misma, porque entiendo la mia...
Aspiro, desde el canto febril hasta la despedida muda, gozar la lucidez de lo que fue.
Sin dar pasos atrás, para no ahondar la huella del dolor pasado.Saliendo suavemente con el aceptar dispuesto, aunque la lágrima viva, aquí en mi cara, ahora.
¡Convivan aunque sea dolor y aceptación para que Amor tenga sentido!
domingo, 28 de febrero de 2010
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